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El represor Juan Amelong ampliará su declaración este martes.

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El Diario

El Diario de los Juicios es un proyecto impulsado por la agrupación H.I.J.O.S. Regional Rosario en convenio con la Cooperativa de Prensa La Masa, y Cadena Informativa Asociación Civil.


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lunes 8 de febrero de 2010

Se suspende nuevamente el reinicio de Guerrieri-Amelong

El comienzo del último tramo del juicio contra los cinco represores de los centros clandestinos de detención de la última dictadura Quinta de Funes y Fábrica militar de Armas, quedó suspendido nuevamente esta mañana. “Hoy no van a comenzar las audiencias, ya que los empleados del tribunal nos informaron que la madre de uno de los jueces, Jorge Venegas Etchague había fallecido”, explicó Nadia Schujman, abogada de la agrupación HIJOS.


Este lunes se esperaba que finalmente retomen las audiencias del tramo final del juicio contra Pascual Guerrieri, Jorge Fariña, Juan Amelong, Walter Pagano y Eduardo Costanzo, acusados de una treintena de secuestros y torturas cometidos en un circuito de cinco centros clandestinos de detención, más diecisiete homicidios agravados por la desaparición física de los cuerpos. Pero tal cual confirmaron las abogadas de HIJOS en las puertas el Tribunal, “la audiencia de este lunes se suspende por el fallecimiento de la madre del doctor Vengas Etchague”.

En las puertas del palacio de la justicia federal de calle Oroño 940, luego de conocer la suspensión del juicio, las abogadas de HIJOS improvisaron una conferencia de prensa para notificar a los presentes las novedades y como debería seguir el proceso. “La dinámica del juicio continuará, cuando el tribunal lo disponga, con la ampliación de la declaración indagatoria de Amelong y luego vendrán con los alegatos de las querellas y la fiscalía, después la respuesta de los defensores de los imputados, posteriormente las réplicas y dúplicas, y finalmente la sentencia”, refirió Ana Oberlin, también abogada de la agrupación.

“Ante el caudal de pruebas producidas a lo largo del juicio, los testimonios de los sobrevivientes, los documentos aportados, las declaraciones de dos represores como Costanzo y Bueno no cabe para nosotros otra pena que la cadena perpetua para los cinco imputados”, dijeron desde HIJOS.

“Ahora esperamos que a lo largo de esta jornada desde el tribunal nos notifiquen cómo y cuando se retoma el juicio”, concluyó, Nadia Schujman.

El tribunal oral federal N° 1 de Rosario ya había suspendido el reinicio de las audiencias la semana pasada, debido a que los abogados del imputado Pascual Guerrieri habían presentado un informe que alegaba que su defendido se encontraba impedido de participar del proceso por presentar problemas de salud. Los peritajes encargados por el propio TOF1 desmintieron a Guerrieri y lo obligaron a venir a Rosario para que esté presente en las audiencias.

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martes 2 de febrero de 2010

Se suspendió el reinicio del Juicio Guerrieri Amelong

El tribunal oral federal N° 1 de Rosario suspendió el reinicio de las audiencias por el juicio de la Quinta de Funes y Fábrica Militar, y comunicó que la actividad se retomará recién el próximo jueves, debido a que los abogados del imputado Pascual Guerrieri presentaron un informe que alega que su defendido se encuentra impedido de participar del proceso por presentar problemas de salud.


Además de anunciar el informe que señala la “afección cardíaca” que “le impide participar de la audiencia”, el TOF1 informó que ya cursó una solicitud al cuerpo de médicos forenses para chequear el estado de salud del Guerrieri, imputado por graves delitos de lesa humanidad junto a Jorge Fariña, Juan Amelong, Walter Pagano y Eduardo Costanzo.

Repudio al TOF2


Frente al tribunal y desde las 10 de la mañana, integrantes de Juicio y Castigo Rosario, espacio que nuclea a organismos de derechos humanos como Madres, Familiares, APDH, MEDH, H.I.J.O. S. y a conjunto de organizaciones sociales y políticas, realizó una conferencia de prensa en la que reclamaron al Tribunal Federal Oral N2 que “una sala donde entren todos los familiares, testigos, querellantes y público que quiera ser parte de este proceso”.

Los organismos también pidieron a los jueces que “sean fieles a la verdad y den cárcel común perpetua y efectiva para todos los represores, que pena que se desprende claramente de la prueba generada a lo largo del proceso”.
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lunes 1 de febrero de 2010

Reinicio de la causa Guerrieri-Amelong

El espacio Juicio y Castigo Rosario, integrado por organismos de derechos humanos como Madres, Familiares, APDH, MEDH, H.I.J.O. S. y un conjunto de organizaciones sociales y políticas, convoca a una conferencia de prensa para este martes 2 de febrero, día de reinicio del proceso oral y público contra los cinco represores de la dictadura que están siendo juzgados en el marco de la causa Guerrieri-Amelong. Desde Juicio y Castigo invitan “a todos los rosarinos a acompañar este último tramo del juicio en el que se leerán los alegatos de las querellas”, es decir, las acusaciones finales contra los imputados.

A través de un comunicado el espacio Juicio y Castigo difundió la convocatoria a una conferencia de prensa que se realizará el mismo día en que se retomarán las audiencias del Juicio por la causa Guerrieri-Amelong, frente a la sede de los tribunales de calle Oroño 940, a partir de las 10 de la mañana. “Desde las 9.30 se estarán realizando diferentes actividades de apoyo a los querellantes y testigos”, señala el parte de Juicio y Castigo.
La conferencia de prensa estará centrada en varios ejes, según indicó comunicado: “Seguiremos reclamando al Tribunal Federal Oral N2 que queremos una sala donde entren todos los familiares, testigos, querellantes y público que quiera ser parte de este proceso; Y reforzaremos nuestro pedido de cárcel común perpetua y efectiva para todos los represores (pena que se desprende de la prueba generada a lo largo del proceso).”
El parte aclara que “además recordaremos que el próximo miércoles, día en que se realicen las actividades conmemoratorias patrias en San Lorenzo, no podemos olvidar el proceso pendiente que continúa abierto en relación al candidato no asumido Pedro Pili Rodríguez (quien se encuentra procesado por el delito de secuestro y torturas contra militantes del Cordón Industrial)”.
“A nosotros no nos quedan dudas que la pena que le cabe a los represores es la Cadena Perpetua. Porque en este juicio, a través de los valientes testimonios de los sobrevivientes del genocidio, de los documentos aportados, e incluso de las declaraciones de dos integrantes de la propia patota, se han probado 17 homicidios, increíbles torturas realizadas a decenas de secuestrados en los cinco centros de detención ilegal montado por la dictadura, el robo de bebés, y la desaparición decenas de militantes comprometidos en la lucha contra el terrorismo de estado”, concluye el comunicado de Juicio y Castigo.
Cabe recordar que los cinco imputados del juicio son los militares Pascual Guerrieri, Jorge Fariña, Juan Amelong y los civiles de inteligencia Walter Pagano y Eduardo Costanzo, quienes están siendo juzgados por ser parte de la patota que operó en los centros clandestinos de detención La Calamita, Quinta de Funes, Escuela Magnasco, La Intermedia y Fábrica Militar.






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lunes 11 de enero de 2010

La reserva anímica

Por Horacio González. Cada vez que una voz se levanta reclamando amnistía para las personas incursas en terrorismo de Estado, esa cosa no penetra. Queda deshecha en el umbral. Pero debemos saber dónde ahora se halla. Al acecho, ahí mismo. En el umbral. Comprobamos, en tanto, que existe en la sociedad argentina una reserva anímica trascendente. Es la que sostiene con demostrada fe las acciones reparadoras de la Justicia.
Deben mencionarse los actos practicados en el ya distante momento de Alfonsín hasta los que tienen lugar en el tiempo que transcurre de nuestra actualidad. Por lo tanto, estas políticas de justicia histórico-reparatorias pertenecen a un ciclo entero de nuestros dificultosos asuntos públicos, y los definen por encima de ninguna otra cosa.

La Justicia, con sus laboriosos andamiajes, no procede por heroísmo ni excepcionalidad, sino que está fundada en comprobaciones esenciales: primero sobre la materia real de los hechos; luego, sobre el estado de la opinión social. En cuanto a esto último, abundan los indicios diarios de que en este momento del curso histórico, una porción mayoritaria de la población del país sigue sosteniendo una interpretación que se enraíza en la reprobación inmediata a lo ocurrido, en las décadas pasadas, en las tinieblas del Estado. Sigue el activismo en torno de nombres, monumentos y discursos cotidianos. Sin embargo, es hora de no descansar sólo en ellos. Es hora de volver al plebiscito cotidiano. Al memorial de las mayorías explícitas, con sus certidumbres heredadas. Pues intentan agrietarlas.

El reciente episodio de las declaraciones de Diego Guelar compone un nuevo ensayo, por el momento frustrado, para rever los cimientos últimos de una historia. Hace tiempo han comenzado los ataques revisionistas a la interpretación sobre los años dictatoriales, cuyo objetivo es la perseverante vigencia que mantiene la crítica al “terrorismo de Estado”. Se publican libros que sin tener –algunos de ellos– la particularidad de tomar partido directo por las fuerzas represivas actuantes en ese momento, se lanzan a figurar la idea de que los grupos insurgentes estaban integrados por fríos calculadores de acciones irracionales, excitados por la vindicta y la demasía. Una época entera, si estas publicaciones tuvieran éxito en su prédica, podría resquebrajarse en su significación última con los golpes que se propinan a su tejido íntimo y moral.

Pero existen las reservas anímicas. En los márgenes, ellas actúan también culposamente, revestidas de tácticas y presiones que no se atreven por el momento a declarar lo que son, convirtiendo en enredos lo que parecerían iniciativas adelantadas. Veamos al caso del PRO, que ha salido a desmentir a Guelar, uno de sus miembros, que reclamó una amnistía, a tono con el crecimiento de la campaña revisionista. ¿Qué significa esto? El PRO, como bien conjetura Ricardo Kirschbaum en su editorial de Clarín del pasado domingo 3, es un partido con componentes heterogéneos y ausente de “ideas centrales”. Efectivamente, “un cóctel explosivo”, como dice el articulista. Pero más que eso, el PRO es un partido forjado con el magro saber cabalístico de gerentes y empresarios, donde el asesor de imagen cumple el antiquísimo papel de director de conciencias, y el agente publicitario, el de nigromante. ¿Era necesario advertirle al PRO que de este modo, en tanto “cajón de sastre”, no es un partido homogéneo, lo cual “puede ser mortal para la política a largo plazo”?

Cierto, pero se pasa por alto que la fundación de partidos como éstos –que son nuevos y ya nacen viejos– tiene como función eminente la de ser el cobertizo que guarde los arietes para la tarea de horadar la historia y revisar los actos civilizatorios sobre cuyos rieles deben correr los capítulos sucesivos de la vida nacional. Más que un partido, entonces, el PRO tiene la forma necesaria de otra cosa: es la lanza, la sigla que carga secretamente el pensar no declarado de un importante arco de políticos y de algún modo de un amplio sector enmohecido del sistema partidario.

Esta es la realidad de agrupamientos de esa índole y su discusión interna es tan solo ésa: ¿cuándo decimos realmente lo que somos? Incluso si sus miembros no perciben claramente el núcleo verdadero que subyace, engatusados por su misma publicidad. Así, están obligados a pedir disculpas en todo momento por no comprender ellos mismos el “tempo” en que deben declarar su identidad profunda. Si de golpe se mostraran en su propio rostro patético, simultáneamente se desarmarían. Piensan: ¿es ahora que debemos decir lo que realmente somos? ¿Y decirlo en forma directa? ¿Quizás oblicua? ¿A la manera de Posse? ¿Con la amnistía en ristre? Son preguntas de un ensamble oportunista de ensayo-error. Parece un partido y son un síntoma. Deben decir algo que los ha fundado en lo profundo, pero es “algo” que tampoco saben si va a ser acompañado por la masa incierta y numerosa de sus votantes que flotan entre el meticuloso recelo y el sobresalto exacerbado.

La paradoja del PRO es que deben ser ideológicos al pronunciarse definitivamente sobre lo que son, y al mismo tiempo han dicho que no se debía hablar más de cosas como “ésas”. Encarnan la necesidad de decir lo que no saben ni cómo ni cuándo decir. Y esto por el modo en que han destruido voluntariamente su propio lenguaje político. Lo que importaría, entonces, no es darles consejos “politológicos” al PRO, como lo hace

Kirschbaum. Importa percibir qué contiene su amorfa, gaseosa trama contradictoria. Ella pertenece exclusivamente al proyecto que se insinúa en los pliegues secretos de la sociedad argentina, para dar curso a lo que proponen tantos libros de investigación que abonan las tesis del “gobierno montonero”. El instrumento que ofrece el PRO no cuaja, pero es eficaz sintomatológicamente. El resultado será impreciso a la hora de las definiciones. No importa. Ya aparecerán otros intentos. Sin que se pueda poner las manos en el fuego por un reciente autopresidenciable, cuyo papel en la historia podrá ser el de desleal y felón revisor de cuentas de una historia, para encaminarla a un oprobioso retroceso. Eso, si este hombre encuentra módicamente distraído a su partido de origen o si éste se lo permite, ya que dio notables juristas en la época en Juicio a los Comandantes.

La reserva anímica existente en la población, con todo, no es un caudal estancado y a disposición de los mausoleos de la historia. Se rehace en el juego vivo de los acontecimientos y nunca está fija. Es y será motivo de querella o de intervenciones como las que estamos presenciando. Nunca se establece en punto ninguno. Pues así como siempre intenta ser instituida, toda memoria supera sus propios límites y se convierte en jornadas críticas, tan sólo sostenidas en una voluntad impalpable aunque sólida, donde hay mucho que defender en medio de núcleos humanos en constante demanda de significados nuevos. Nada grave: lo podemos ver en lo que muestra un ciclo entero transcurrido en el cine argentino de masas. En lo que va desde La historia oficial a El secreto de tus ojos se muestra el camino recorrido por un vasto colectivo popular de públicos, conciencias y emociones. Si en el primer film se retrataba el drama de una familia de apropiadores y la Justicia lejana aparecía bajo la forma de esa escisión fundamental, confiada al libre examen de las conciencias, en el segundo film –a ambos los separan casi un cuarto de siglo– la escisión se considera ahora dentro de la cercana Justicia y del Estado, dentro del que están los personajes. Mientras, alguien hará justicia por su propio impulso.

La cuestión de la Justicia en el film de Campanella, que relata un acontecimiento ocurrido antes de los que toma en consideración Puenzo, atiende una dimensión de lo público que se resuelve ya sin apelación a la autorreflexión. Basta con un llamado final a un contenido juego amoroso. De una película a otra –no las juzgamos aquí como obras artísticas, que lo son, sino como inmanencias de la conciencia colectiva–, recorrimos un arduo camino en términos de la reserva anímica. Se mantiene, pero ha mutado. Se dirige ahora hacia zonas de riesgo y está intimada.

Por lo mismo, pues la reserva anímica tiene nervaduras sólidas, la conciencia social en sus contrapuntos y desfasajes ha dado obras novelísticas, ensayos y cosmovisiones morales que indican la autonomía creadora con la que se dirime el tema, lo que también es una barrera contra los publicistas de la revocación de la historia transcurrida, con sus mojones ya enjuiciados, y que no por eso dejan de seguir transcurriendo buscando perfeccionar su expresión de justicia. No de escarmiento ni desquite.

La sociedad argentina íntimamente contusa en sus credos públicos y privados ha hecho un gran aprendizaje del que le cabe ahora dar cuenta, pues es momento de duro debate y también de conclusiones aguzadas. Todos saben que los lenguajes intensos de una época son enjuiciados por la siguiente y no pueden reiterarse. La crítica a esas voces irredentas, eternos jóvenes del inmediato pasado, en lo sustancial ya está hecha. Pero aún se busca que la naturaleza de esa crítica deje pudorosamente abiertas las fuentes de la laceración, únicos signos no políticos, hoy, de su veracidad. Todo recuerdo es un balance púdico, un saber irreproducible. Salvo para la vida pública y su capacidad conmemorativa, que siempre está activa pero que no sustituye la reflexión íntima, el vivo recogimiento colectivo es lo que finalmente conforma la reserva anímica democrática de una sociedad. Tal reserva es porosa, no granítica.

Ahora, abierta la brecha de los revisionistas para interpretar al Gobierno como poseedor de un pasado impropio (supuesta autoadjudicación que le critican) o como continuador impropio del pasado (también se lo adjudican), estamos ante un juego complementario que finalmente intenta dejar nuevamente desprotegidos, olvidados y en peligro a los muertos; ellos, calladas voces frente a las que podemos ser remisos, pues sólo nos ofrecen un camino nuevo en el recuerdo, aunque no del modo en que quizá lo pensaron en vida. Ellos están amenazados. Mucho más lo estarían si la existente reserva anímica, social y memorística se rasgase por la omisión de quienes sí saben de qué se trata. Lo saben pero no lo creen primordial ante la compulsiva necesidad de embestir al Gobierno. Pero una política de derechos humanos al fin y al cabo no puede sustituirse por otra. Si triunfasen los conmutadores de penas, los que quieren montar gigantescos tribunales de casación, los que quieren invitar a la construcción de un pueblo amnésico al costado de eternos rallies, ya no habría apenas un gobierno rendido, sino que los túmulos conocidos o desconocidos de los muertos estarían nuevamente en la picota.

*Horacio González es Sociólogo, profesor de la UBA, director de la Biblioteca Nacional.



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El acceso a las audiencias es libre. Es obligatorio acreditarse en el mismo tribunal con anterioridad al comienzo de las mismas (9.30 hs para las de la mañana y 16 hs para las de la tarde). Hay que llevar Dni. No pueden participar menores de 18 años.  »  

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